Hasta ahora he sobrevivido. Sí, lees bien, he sobrevivido.
Iba de casa al trabajo, del trabajo a casa. Hace poco añadí el ir al gimnasio, incluso ir a las clases de moto. Pero sólo lo hacía porque lo tenía que hacer, porque me puse ese objetivo. El finde iba a casa de mi novio, me quedaba con él, veíamos alguna película, saliamos a dar un paseo... Pero todo porque sí y ya está. Realmente no me motivaba nada, simplemente hay que hacer algo y se hace. Quizás me apetecía ir a pasear, pero si no se podía ir, tampoco pasaba nada.
No siempre fue así.
Recuerdo que hace muchos años, chateaba un poco por las redes y recuerdo que había una persona que me dijo "ojalá siempre seas igual de risueña". Te juro que aquello se me quedó grabado.
Con los años dejé de serlo.
Soñaba cosas que apenas recuerdo. Soñaba con estudiar matemáticas, eso sí lo recuerdo bien. Quería ser profesora de matemáticas y demostrarle a todos que las matemáticas no son difíciles, ni aburridas. Siempre ayudaba a mis compañeros y se lo explicaba. Y ellos conseguían entenderlo.
Imaginate estar en segundo de bachillerato repitiendo (incluso con matemáticas) y que llegue una amiga tuya de primero de carrera a preguntarte por derivadas e integrales dobles y tú aprenderlas en nada y dominarlas en aún menos tiempo.
Recuerdo eso y, sinceramente, sonrío. Ojalá volver a ese momento y decir "MATEMÁTICAS, SÍ JODER, VAMOS A HACER MATEMÁTICAS". Y, entonces, HACERLO.
En cambio la vida se me torció un poco. Me llevó a estudiar para delineante y acabé siendo un técnico comercial de carpintería metálica. No odio mi trabajo, sé que soy bastante buena, y puedo serlo aún más. Pero no me llena tanto. Aunque últimamente estoy muy satisfecha con mi trabajo, la verdad.
Ahora tengo la misión de disfrutar de la vida. Hacer las cosas que me gustan y vivir como me hubiese gustado.
Hace mucho, soñaba mucho. Hasta ahora me conformaba y sobrevivía, a partir de ahora soñaré y cumpliré. Haré todo lo que está en mi mano para vivir con más ilusión y hacer cosas nuevas que me aporten valor. Así que lo próximo que leas serán entradas con ilusión y sueños por cumplir.
Sueña conmigo y encontremos ese destello que necesitamos para ser un poquito más felices.